No había nada que decir,
después de todo,
las palabras son como hojas al viento,
libres,
pueden herir o pueden sanar,
tan libres que,
me gustaría ser una palabra,
ser una hoja al viento,
sin cadenas,
sin destino,
pero, ¿Qué palabra sería?
¿Libertad?
creo que sería, demasiado, corriente y predecible,
¿Amor?
eso sería, rayar en lo trillado y lo cliché,
¿Muerte?
no, es caer bajo, muy bajo, nadie quiere a la muerte.
Definitivamente, las palabras son magia.
¿Por qué escoger solo una?
El día de hoy soy DELIRIO,
me voy con mi compañero el viento,
sin razón, ni voluntad,
alucinando con el paisaje,
y más cerca de las estrellas.
Quizás, mañana,
mañana en la madrugada decida ser alguna otra palabra,
tal vez, mañana,
sea agonía, revolución,
o simplemente, mañana sea verdad.