SER PALABRA.

No había nada que decir,
después de todo, 
las palabras son como hojas al viento, 
libres, 
pueden herir o pueden sanar,
tan libres que,
me gustaría ser una palabra,
ser una hoja al viento, 
sin cadenas, 
sin destino, 
pero, ¿Qué palabra sería?

¿Libertad?
creo que sería, demasiado, corriente y predecible,
¿Amor?
eso sería, rayar en lo trillado y lo cliché,
¿Muerte?
no, es caer bajo, muy bajo, nadie quiere a la muerte.

Definitivamente, las palabras son magia.

¿Por qué escoger solo una?
El día de hoy soy DELIRIO,
me voy con mi compañero el viento,
sin razón, ni voluntad, 
alucinando con el paisaje,
y más cerca de las estrellas.

Quizás, mañana,
mañana en la madrugada decida ser alguna otra palabra,
tal vez, mañana,
 sea agonía, revolución,
o simplemente, mañana sea verdad.


MALDICIONES.

Nunca caminé de la mano de mi padre,
nunca recibí abrazos, ni besos, ni caricias,
no conozco a mi padre,
y él no me conoce.

Nunca he visto una sonrisa en su rostro,
no conocí la bondad por su parte,
no conozco su tono de voz,
solo vi silencio y avaricia.

Sé su nombre y lamentablemente tengo su apellido.

Nunca lo he visto reírse,
maldición del cielo por ser 
tan... egoísta,
Nunca ha amado,
maldición del cielo por ser 
tan...despreciable.

Sé su nombre y lamentablemente morirá solo.

Morirá solo, así como dejó a mi madre,
maldición del cielo por ser
tan... descortés,
morirá solo hundido en el alcohol,
maldición del cielo por ser 
tan...indiferente.

Nadie recordará su nombre
y así como llegó a la tierra,
se irá, como cenizas,
desaparecerá,
insignificante, mediocre, 
y solo.


LABIOS Y MIRADAS.

¿Y esos ojos? 

¿ Dónde están los calmos y sabios ojos 
que me despertaban en la madrugada?

¿ Acaso se escondieron tras la pantalla
o se fueron de viaje por España?  

No, no creo, 
siempre los siento 
cuando abordo mi cama,
los  siento pero ya no me hablan, 
no escucho cuando se meten bajo de la cama,
e impulsan los sueños a las estrellas pintadas en tu ventana.

¿ Y esos labios? 

¿ Dónde están los delgados y serenos labios
que susurraban las aventuras del camino?

¿ Acaso se perdieron en la fina línea del mar y la arena?

No, no puede ser, 
los veo en la mañana,
cuando la clara me levanta de la cama,
se desvanecen como la sonrisa de la Mona Lisa,
y no vuelvo a saber de ti hasta que en sueños toco tu ventana estrellada.

MI RÍO, MI PUEBLO, MI TIERRA.

Vengo de Antioquia, 
vengo de la Guajira,
vengo del Chocó,
vengo del Putumayo, 
vengo de Santander,
vengo del Huila,
vengo del Amazonas, 
somos un solo pueblo,
un solo suelo, 
una sola historia,
un solo río,
un solo desdén en mi voz 
cuando escucho las atrocidades de mi Colombia,
un solo disparo se necesita,
una sola ausencia para llorar la pena,
perdimos el agua, perdimos la tierra,
nuestra herencia,
siglos de voces silenciosas,
siglos de armas, golpes y fuerza bruta, 
siglos de una desgarradora guerra.

A veces,
no alcanzan las manos de los buenos,
de los pescadores,
de los agricultores,
de las mujeres,
de los niños,
de los hombres,
pero así, nos ponemos de pie,
hablamos más de día que en las sombras,
defendamos nuestra tierra y nuestro río,
como una sola fuerza, 
con una sola esperanza,
defendemos lo que la madre nos dio,
con la pobreza de nuestras casas
y la hambruna del corazón,
defendemos con las manos en alto,
los pies centrados en la tierra, 
y los corotos al hombro, 
como errantes en tierra ajena.

Cada Colombiano de corazón de acero,
de aguantar los descuidos, los muertos
y las largas caminatas bajo el sol del Ecuador,
sueñan, desean, trabajan y luchan,
por el río, por la tierra, por el pueblo,
sea al Norte, al Sur, al Oriente, al Occidente,
sea para protegerse de la lluvia o las balas,
mi pueblo lucha y se levanta mañana.

¡AY! AMOR.

¡Ay! Amor,
uno se queda en las tierras del fuego, 
y la playa sin luna, 
linda playa sin luna, 
enoja al viento, enoja la mar, 
como bestia agarra lo ajeno 
y se lo quiere llevar.

Aguardando en la sombra del muelle,
pierde su oportunidad, 
mujer fuerte que habla con el viento y la mar,
mujer de fuego que encierra sus ojos,
sella sus labios y sus palabras.

¡Ay! Amor,
sabia Madre Tierra,
el agua como guía eterna, 
la arena perfecta mensajera,
regala la luna y   corazón en valva.

Calles luminosas, aguardando la mañana,
agotada por la luz y la fuerza del silencio,
perdida en los  sueños del regreso.

¡Ay! Amor,
clara mañana que calma el alma,
Tierra de fuego eterno,
aún quiero volver a mi eterna primavera,
y despedirme de nuevo.

ENSUEÑO DE PAPEL

Sueño en papel,
plasmé mi casa en una gran hoja blanca,
cada cuarto pensado con detalle,
cada paso desde la puerta de madera, 
dos habitaciones para dejar el sueño crecer,
una habitación azul para mi Salvador,
una habitación verde para mi Eva Luna,
un jardín en medio para recordarme que soy hija de la tierra,
un jardín con orquídeas, rosas, y quizás girasoles.

Las paredes impregnadas de humanidad,
fotografías que hacen palpitar el corazón,
que me recuerden de donde vengo y a donde voy,
un gran muro, con la enseñanza del viejo Garzón,
al final una habitación blanca como un lienzo,
con paciencia esperando la pintura del tiempo,
amarillo, por la entrada del sol en la mañana,
azul, por la calma de la tarde fría,
rojo por la pasión de las noches.

A partir de este deseo,
mi promesa será esta casa,
será mi refugio de luz tenue,
cada paso, cada sonrisa,
cada lágrima, cada gota de sudor,
será por redimir mis errores
y por fin tener mi suelo,
un perfecto paraíso.





El calor palpita en las venas,
cada vez que das la vuelta,
te vas en la noche negra,
y cuando quieres
vuelves a esta Magdalena.

Te fuiste como una ola en el mar,
un sueño tropical no volviste atrás,
como un pájaro alzaste vuelo,
para volver en el frío invierno.

Al fin estás fuera de mi cabeza,
vivo sola con el olor a fresas,
a veces sueño que un día llegas,
un nuevo día, me paro en la puerta
y tú no, tú no regresas

ESE LUGAR.

Ese lugar, 
me encantaba,
esperaba mi visita
y yo siempre volvía,
con las alas caídas,
o la sonrisa de medio día,
caminaba, jugaba, cantaba,
allí escribí mis mejores letras,
allí dejé escapar el alma,
ese lugar,
no tenía fronteras,
me vio crecer,
observo cada una de las letras,
aprendió conmigo 
y yo aprendí de él,
ese lugar,
levantó mis brazos
y limpió mis lágrimas,
me empujo a la vida,
me acogió en su seno
y me dio esperanza,
ese lugar,
no tiene nombre,
no tiene caminos,
ni un centímetro de concreto,
tiene, en cambio,
fuertes raíces,
las sendas nuevas de mis pies,
llega el viento y se las lleva después.

Daría todo por volver,
daría mi alma y mi voz,
y aunque lo recuerdo muy bien,
ya no sé como volver.

VESTIDO ROSA, VESTIDO PERLA.

La chica con miles de vestidos,
con la tierra tatuada en sus piernas,
con su casa llena de flores,
y el cielo colmado de estrellas.

La chica con los sueños pendientes
y el deseo siempre ardiente,
con el viento soplando a su favor,
y la suerte a sus pies.

La chica con el vestido rosa,
los pies desnudos en la hierba,
y tan fuerte como el viejo roble.

La chica que simplemente camina,
se levanta y agradece por cada mañana,
emprende el camino a la montaña.

La chica del vestido perla,
espera a su madre luna,
un beso de buena noche
y es hora de volver a casa.


NUNCA, NADIE ME DIJO

Nunca, nadie me dijo 
que la vida se pondría tan difícil,
un tropiezo tras otro,
una lágrima tras otra,
una caída tras otra,
una herida que se abre, 
y las otras no cierran.

Nunca pensé 
que la vida fuera color de rosa,
pero tampoco imaginé que fuera tan sola,
nunca pensé que el mundo girara tan rápido,
gira, gira, gira no se detiene
y aquí quiero sentarme y descansar,
una noche por lo menos no quiero soñar.

Nunca pensé 
que la sangre fuera tan negra, 
tan espesa, tan pesada,
Nunca pensé 
conocer un alma llena de artimañas,
Nunca pensé
que los ojos se ocultaran
tras una cortina de mentiras.

Nunca, nadie me dijo
que la piel se acostumbraba,
al ardor de cada herida,
Nunca, nadie me dijo,
que las sonrisas costaban tanto,
y mucho más si son sinceras.

Hay muchas cosas que 
NUNCA NADIE ME DIJO,
cosas que jamás escuche 
y que ni siquiera imaginé.
¿Alguna vez pensaron que la vida sería el laberinto que realmente es?