De esos caminos empedrados,
oscuros, fríos, solitarios,
con las rodillas desgastadas,
el corazón agitado, y las ganas intactas,
llegamos a la cima,
¡Por fin la cima!,
blanca, pura, cierta, divina,
¡Nuestra cima!.
Tu llegaste por el sur,
cruzando pampas,
serranías y montañas,
llegaste con tu mochila,
simple, grande y esperanzado.
Yo llegué por el norte,
crucé la cordillera,
atravesé selvas y montañas,
desde el atlántico al pacífico,
tarde pero llegué a tus brazos,
tarde pero llegué a tus besos,
a esos labios dormidos de tanta ausencia.
tarde pero llegué a la cima,
¡Nuestra cima!
tarde pero llegué al otoño,
tarde pero llegué para ver el atardecer.
